Durante los primeros meses de vida es muy importante el contacto físico del bebé con sus padres. El roce de sus pieles estimula los analizadores táctiles provocando múltiples sensaciones en el cerebro y la activación de neurotransmisores sinápticos. Nuestro organismo es un todo único , por lo que en la estimulación sensorial participarán todos los analizadores complementándose de información los unos con los otros (visión, audición , olfato, gusto y tacto)

No hay mejores momentos de estimulación sensorial, física, cognitiva y social que los que se disfrutan en el contacto con la naturaleza a través del juego con los amigos.

La manipulación de bloques de diferentes tamaños, texturas y colores es una de las actividades más eficaces para estimular el desarrollo infantil desde los primeros meses de vida.